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Bruguera, disidente

Lourdes Zambrano
La artista cubana más visible, Tania Bruguera, resulta incómoda al régimen.

"No voy a parar hasta que haya libertad de expresión en Cuba. Eso lo tengo clarísimo", advierte, sin titubeos, en entrevista telefónica desde Nueva York.

Se dice asediada por sus críticas al régimen a través de su arte, pero su carrera y visibilidad han actuado como escudo ante una detención.

"Están trabajando a nivel internacional con sus tentáculos para ver cómo pueden quitarme esa base de protección, que es la visibilidad internacional, para luego hacer lo que les dé la gana conmigo", acusa.

Asegura que tres curadores de exposiciones suyas fuera de la isla han sido "buleados" por el Gobierno con el fin de cancelar sus aperturas. En dos casos, dice, lo lograron. Pero no se amilana.

"Ésta es una batalla de por vida. Esto es una decisión de vida", enfatiza.

Bruguera habla en el marco de la próxima apertura de su primera individual en México, el 12 de mayo en el MUAC, Hablándole al poder, una muestra concebida por la curadora mexicana Lucía Sanromán y que antes se expuso en el Yerba Buena Center for the Arts, en San Francisco.

Se trata de un recorrido que evoca piezas medulares de su carrera, como El susurro del Tatlin, pieza por el cual fue detenida en Cuba en diciembre de 2014. Había llamado a los isleños a la Plaza de la Revolución para participar en un performance que ponía a disposición un micrófono para que la gente hablara de lo que quisiera.

Fue acusada de incitar al desorden público y de resistirse a la Policía, por lo que le fue retenido su pasaporte. Dos mil firmas de curadores, artistas y directores de museos de todo el mundo exigieron su liberación y devolución de documentos, que logró seis meses después, en julio de 2015.

Radica actualmente en Nueva York, pero vuelve a Cuba constantemente, donde trabaja en el Instituto de Artivismo, resultado del episodio de la Plaza de la Revolución.

"Parte de las razones por las que ellos no entendieron la obra, y (por lo que) no fueron capaces de entender que el pueblo cubano está pidiendo ya, desesperadamente, democracia, es porque a ellos les falta educación cívica", considera. "Y también es una manera de preparar a la gente para algo que tiene que venir en algún momento".

Sobre el histórico relevo presidencial en Cuba, ahora encabezada por Miguel Díaz-Canel, Bruguera opina que es una simulación.

"Ahí lo que hubo fue un juego de espejos para quitarle la responsabilidad a Raúl Castro de las malas decisiones que se están tomando en el país y que alguien más ponga la cara. Si Raúl queda de jefe del Partido (Comunista) y Ministro de las Fuerzas Armadas, ahí no ha pasado nada", sentencia.
Rompe los límites de la creación
Hablándole al poder, de Tania Bruguera, dista de ser una exhibición común y corriente.

Lucía Sanromán, su curadora, considera que el trabajo de la artista siempre está en el límite, entrando y saliendo del campo del arte.

La exposición contendrá un núcleo historiográfico, con fotografías y material documental de los proyectos de los años 80. Otra parte estará dedicada a instalaciones que remiten a perfomances, mostrados más allá de los registros. Por ejemplo, El susurro de Tatlin, que ya lleva seis ediciones, será escenificado con todo y micrófono abierto, y dependerá del público si quiere interactuar con la pieza o no.

La tercera parte de la muestra despliega activaciones de la Escuela de Arte Útil y del Movimiento Migrante Internacional, proyectos que Bruguera lleva años desarrollando.

La creadora señala que su concepto de arte útil obliga a que deje el campo estético para meterse dentro del tejido social.

"Se habla mucho de que el arte puede cambiar al mundo, pero no al ritmo al que van las emociones y los procesos sociales. No puedes aspirar a algo tan difícil de alcanzar con la fragilidad y la 'impermanencia' que tiene un gesto artístico", explica.

Con el Movimiento Migrante Internacional lleva cerca de cinco años trabajando en Nueva York, formando una red de apoyo entre migrantes y asociaciones civiles.

"Esto es una invitación a usar ese espacio y ver el museo no como un cementerio de obras de arte o de objeto a guardar para el futuro, sino verlo como un espacio de civilidad, donde uno tiene lugar para hablar del presente, de las urgencias de hoy".
Hora de publicación: 00:00 hrs.

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