Recibe en tu email las próximas
columnas de Cony DeLantal
1 mes
2 meses
3 meses

De reencuentros y helados especiales



REBANADAS / Cony DeLantal
en MURAL

ico_clock
3 min 30 seg


De cena con uno de mis hijos, decidimos ir a probar un lugar que detectamos en las redes sociales que se veía muy atractivo.

Se llama Pasta Inc. y se encuentra en el centro comercial Midtown. Pero la verdad íbamos con más expectativas de lo que nos encontramos.

Primero porque es un local del área de comida rápida que, no por ello deja de ser atractivo, pero pensé que era servicio a la mesa, con posibilidad de, tal vez, pedir un vinito para acompañar las pastas. Pero principalmente fue porque nos dijeron que sólo nos podían surtir pedido para llevar. Ya estando en esas, fuimos a probar suerte al Kaneishi.

También está en el food court de Midtown, con el sello de Toyo. Una muy buena carta, provista de un número considerable de bocadillos y especialidades niponas.

Pedimos un Tako 91, que es un cono de alga relleno de arroz y ensalada de cangrejo. Honestamente ningún restaurante ha podido igualar a los takos del Tokai. Éste, al final, donde se une el alga, tenía un sabor ácido, que prefiero no imaginar porqué.

El arroz al vapor Gohan, con aguacate, ensalada de cangrejo, ajonjolí y camarón empanizado estaba muy bueno.

Mi pequeño pidió un rollo con tres tipos. Uno que llevaba atún, otro camarón y otro pepino.

Lo más rico de esa cena fue la plática. De mil cosas hablamos y, de pronto, como en el oasis, frente al local de donde estábamos, una gelatería llamada Wonder Cream. Son helados que se despachan desde máquinas que tienen los sabores para servir ya, sea en un cono regular o en un enorme wafle que colocan hasta en plato y con varios acompañamientos.

Son helados suaves, más que italianos, americanos, de los que escoges el sabor, le añades crema o un jarabe que puede ser de pistache o avellana y un topping de chocolate o galletas.

Los sabores son de llamar la atención. Hay de algodón de azúcar, de chicle, de vainilla con carbón activado, de caramelo salado, limón, chocolate, galletas y hasta de té matcha.

Yo me quise trasladar a mi infancia cuando Holanda ofrecía un riquísimo helado de chicle con pequeños cuadritos del mismo.

La verdad no estaba mal, pero se me hizo demasiado cremoso. Mi pequeño pidió uno de pay de queso, que al principio no podíamos distinguir bien, pero conforme fuimos comiéndolo, fue adquiriendo más presencia.

Por introducción están ofreciendo precios razonables. También tiene bebidas, como los espressos o lattes y otros cafés.

El que me llamó la atención fue el de vainilla negra, pues con eso de que tiene carbón activado, el color sí cuenta. Lo primero que sientes en el paladar es justo el sabor de vainilla, pero en la segunda pasada, el sabor se torna, digamos, "jabonoso", pues es sabor que destaca del carbón.

El chico que nos atendió nos recomendó mucho ese sabor hasta por las propiedades benéficas del mineral pero, tal vez por falta de costumbre, a mí me pareció que está de más.

Para los más convencionales, también tienen helado de yogurt. Creo que como experimento y si quieren probar algo totalmente diferente, visiten este lugar, también en la zona de comida de Midtown.

Así, llegó el cierre de una noche distinta. Ya me urge visitar propuestas nuevas, pero honestamente he quedado un poco reticente a asistir a cualquier lugar que no vea que cuidan en extremo el tema de los contagios.

Pero tendré que continuar mi camino. Como dicen los expertos: el show debe continuar.

 
 
cony.de.lantal@mural.com.mx
 
 
 
 
 


FOTOGALERIAS RELACIONADAS

GALERIA MULTIMEDIA RELACIONADAS

GRÁFICOS ANIMADOS RELACIONADOS

NOTAS RELACIONADAS