Hace unos días, cuando el presidente de Estados Unidos recibió al alcalde electo de Nueva York, declarado socialista, musulmán y pro-Palestina, una periodista le preguntó que si sostenía sus afirmaciones sobre Donald Trump. Unos segundos de indecisión y luego, ahí de frente, ambos se dijeron la verdad: Trump lo animó a hablar libremente ("es más fácil así, no me importa", dijo), y Mamdani, tranquilamente, confirmó que sí: que lo considera fascista y déspota. Sencillo. La conversación siguió como si tal cosa.
Sofía Orozco
Es tapatía, chef repostera por casualidad y periodiquera por afición. Desde una perspectiva ciudadana, analiza y critica lo cotidiano.