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Olimpiadas y pandemia



Ante una mejoría en el control de la pandemia, ¿quién iba a permitir que una inversión de 15 mil 400 millones de dólares se fuera a la basura?

Juan Pedro Oriol
en MURAL

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4 min


Amenos de tres semanas de arrancar con los Juegos Olímpicos 2020 (sí, se les sigue llamando JO Tokio 2020), muchas preguntas inundan el aire. Y aunque nos llena de emoción que la más grande de las justas deportivas esté a la vuelta de la esquina, a muchos les hace pensar si habrá necesidad de unas Olimpiadas en medio de una pandemia global que no cesa, al contrario, que sigue registrando una escalada en contagios presente cada día en más y más países.

¿Por qué no se cancelaron? Ante una mejoría notable en el control de la pandemia a nivel mundial, ¿quién iba a permitir que una inversión de 15 mil 400 millones de dólares se fuera a la basura? Una inversión que aumentó unos 3 mil millones de dólares desde el año pasado por tanto cambio y circunstancia.

Pero hay algo más, afirman los expertos del tema. Fue Japón quien no permitiría una cancelación, pues el daño a su reputación como la superpotencia milenaria y de cultura ancestral resultaría francamente incalculable. Y bueno, qué decir del Comité Olímpico Internacional, que tampoco dejaría ir esos 4 mil millones de dólares que cobrará por derechos de televisión a las más importantes cadenas internacionales y que representa el 79 por ciento de sus ingresos.

Claro, los eventos deportivos siguen siendo auténticas minas de oro. Estamos en la fase final de una Eurocopa especial porque se está jugando en 11 sedes de 11 países y con aforos limitados. Sin embargo, entre derechos televisivos y entradas a los partidos se embolsan más de mil millones de euros, lo que representa también casi el 80 por ciento de sus ingresos anuales, como también sucederá con el COI y los Juegos Olímpicos este año.

Y detrás de los organismos y las televisoras se encuentran los anunciantes, que son la fuente principal de ingresos y que presionarían lo suficiente para no dejar ir la oportunidad de ser parte de los Juegos más rentables de la historia. Hace un año, la NBC Universal anunció que se quedaba con la exclusividad de transmisión de los Juegos Olímpicos en Estados Unidos después de haber vendido mil 250 millones de dólares en espacios publicitarios.

Estos Juegos Olímpicos incluirán 33 deportes, 339 eventos, 11 mil 90 atletas de 200 países que disputarán 500 medallas olímpicas y paralímpicas en 42 diferentes sedes deportivas. Atletas que pusieron en pausa sus vidas para comprometerse a entrenar otros 12 meses, dejando de lado planes personales, metas u otros sueños. Tarea difícil que algunos no lograron completar, pues estaban en el límite de edad y capacidad física para seguir contendiendo a buen nivel.

Poniendo todo esto de un lado de la balanza y del otro la todavía complicada situación actual que vive el mundo con el tema de la pandemia, ¿qué nos hace pensar? ¿La vida gira en torno al poder y al dinero?

Resulta lamentable pensar que en pleno siglo XXI existan masas tan enormes de dinero para apoyar eventos deportivos, pero no para acciones humanitarias. El desabasto de medicamentos, por ejemplo, o los problemas relacionados con el suministro de vacunas contra el Covid-19 en países pobres son una triste realidad que se está tapando con el dedo. Ya lo decía The New York Times hace una semana: "A pesar de las promesas iniciales, el mundo desarrollado ha hecho poco por promover la vacunación mundial, lo que los analistas califican de fracaso moral y epidemiológico". La voz del Papa no ha cesado de recordar esta realidad y este deber moral.

Mientras que en los países más desarrollados reabren y florecen a pasos pequeños las economías, en India sigue escaso el oxígeno y en muchos países de África no cuentan siquiera con la logística necesaria (tecnología, organismos, simple papel para imprimir tarjetones) para llevar adelante una campaña de vacunación. Así, la ayuda que llega sigue resultando como pocas gotas de agua en medio del desierto.

Ojalá que así como existen tantas organizaciones al pendiente de las ganancias que generarán estas olimpiadas, también existan aquellas que exijan al Banco Mundial y a las naciones ricas hacer realidad la promesa de los 20 mil millones de dólares para la compra y distribución de vacunas.

Que terminen bien la Euro y la Copa América, que la justa olímpica nos traiga grandes emociones y alegrías pero, sobre todo, que pronto la vacunación alcance a todos y que cese ya el caótico desabastecimiento de medicamentos en México y en aquellos países que sufren esta dura realidad.

 
 
juanpedrooriol@hotmail.com
 
 


Licenciado en filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y en Teología por el Regina Apostolorum. Ordenado sacerdote por Juan Pablo II. Dedica su vida a la formación de jóvenes y a la promoción de los valores de la familia. Trabajó en España, Chile, Zaire, EU, Brasil e Italia. Director de JAIRE: música con mensaje cristiano. Autor del libro "Sembrando Alegría". Ha dirigido más de mil conferencias por todo el país.

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