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Reactividad juvenil



Carlos Vázquez Segura
en MURAL

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4 min


Cuando parecía que ya había pasado lo peor de la zozobra pandémica, reaparece el culposo virus con nuevas mañas, amenazando con obligarnos a restringir nuevamente la vida y la libertad de todos.

La mutante pandemia que llevamos más de un año padeciendo no sólo se ha llevado a más de 4 millones de personas en el mundo, sino que también está siendo muy destructiva en aspectos de la vida emocional, social y familiar que nada tienen que ver con lo que los virus causan directamente en nuestros cuerpos.

En el tema de la salud emocional, uno de los sectores más afectados es el de los jóvenes y adolescentes, a quienes la falta de contacto social suficiente, la ausencia de clases presenciales, la prohibición de espectáculos en vivo y la restricción en general impuesta a todas las variantes de la convivencia grupal que tanto necesitan, les generan un asfixiante estrés que se suma a su preocupación por otros problemas actuales, como el temor a que algún miembro de su familia resulte contagiado por el virus, el crimen y la delincuencia, la falta de oportunidades en el horizonte económico, la situación familiar, los problemas políticos locales, el deterioro ambiental, la resistencia a una sociedad igualitaria en cuestión de género y diversidad, entre otros puntos, tal como indica un estudio que presentan las entidades españolas: Observatorio de la Juventud en Iberoamérica, Fundación Portal y Fundación SM.

Por su parte, Jorge Vidal, director de Programas en Save the Children México, expone que muchas emociones negativas en los jóvenes detonan de manera común ante situaciones estresantes como el contexto de la actual pandemia.

"Tan solo la ansiedad puede manifestarse de diferentes maneras, por ejemplo, con tristeza, estados impulsivos, hiperactividad, desesperación por querer hacer cosas o un estado de impotencia donde en las y los jóvenes puede detonar la posibilidad de violencia, culpa o hasta sentirse inadaptado en su casa", aclara.

Según una encuesta realizada por UNICEF entre jóvenes argentinos, al inicio de la pandemia (abril 2020), el 6% indicó estar deprimido, el 16% angustiado, el 23% asustado. ¿Cómo estarán ahora, 15 meses después?

De acuerdo con la Secretaría de Salud, los 14 millones de adolescentes que hay en México pueden presentar miedo, irritabilidad, ansiedad, enojo y tristeza de manera más notoria durante este confinamiento.

El confinamiento prolongado y la restricción de la sociabilización que la juventud necesita han dejado ya notorias -y nada agradables- consecuencias en el comportamiento de miles de jóvenes, quienes reaccionan a la situación afectando primeramente a su círculo familiar, donde todo el estrés y las tensiones acumuladas se suelen convertir en material de cuidado.

En la investigación realizada en su país por las entidades españolas antes mencionadas, las cuales están especializadas en la atención terapéutica y educativa de los adolescentes, muestran -entre otros temas- que los insultos a los padres se incrementaron del 3.8% al 11.9% solamente entre marzo y junio del 2020, lo que fue una clara muestra de la agresividad generada por la situación anormal que padecieron los jóvenes cuando apenas comenzaba todo esto.

Por otro lado, Jordi Royo, director clínico de Amalgama-7 y responsable del estudio, concluye diciendo que: "Más del 50% de las familias que conviven con adolescentes de edades comprendidas entre los 14 y los 18 años lo han pasado mal durante el primer confinamiento y el clima familiar ha empeorado". ¿Qué podremos esperar de uno nuevo a estas alturas del hartazgo?

Para evitar la violencia y otros problemas derivados de la reacción a las medidas de confinamiento por parte de los jóvenes y adolescentes, debemos dar importancia a sus necesidades y sentimientos, reconociéndolos y poniendo mucha atención a cualquier síntoma de agresividad creciente.

Jalisco tiene el futuro de su salud en las manos de sus jóvenes. Primero en el aspecto médico, al ser ellos el vector potencial más determinante en la transmisión del virus debido a que no han sido vacunados y a que se han relajado las medidas precautorias. Después, respecto a la salud de la vida familiar, ya que ésta depende mucho del manejo que se le dé a la situación emocional de todos los miembros, haciendo énfasis en la de los jóvenes, para evitar que esta transitoria ansiedad altere su autoestima, su desarrollo y sus sueños.

 
 
charlyalaorden@gmail.com
 
 
 
 
 


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