Lo que inició como una fábrica dedicada exclusivamente a dulces, hoy es un complejo con ocho líneas de producción -cinco enfocadas en confitería- y una capacidad instalada capaz de fabricar suficientes paletas Gudupop para cubrir la distancia entre Mérida y Tijuana.
La transformación de la planta de Sonric's ha sido constante: cada caramelo nace con la misma chispa que definió a la marca desde el principio, esa energía divertida que convierte un dulce en un recuerdo que acompaña a generaciones.
La historia de esta planta es sinónimo de crecimiento y adaptación. En 2019, la incorporación de nuevas líneas marcó un punto de inflexión: el cacahuate, con su aroma tostado y carácter tan mexicano, encontró aquí su hogar con la producción de marcas icónicas como Mafer, Kacang y Karate.
Estas líneas no solo ampliaron el portafolio, sino que consolidaron a Toluca como la única fuente nacional de estos productos, un hub que combina técnica, sabor y consistencia para abastecer a todo el país.
Ese mismo año, la avena Quaker se sumó a esta evolución, con una línea que aporta nutrición y calidad. Hoy, en Toluca se elaboran avenas instantáneas en sabores como manzana-canela, fresas con crema y plátano, además de opciones sin azúcar añadida.
Actualmente, la planta emplea a 100 colaboradores -62 mujeres y 38 hombres- y apuesta por la inclusión, con alrededor de 20 personas con discapacidad en su equipo. En materia ambiental, cuenta con 1,082 paneles solares que generan energía equivalente al consumo de 300 hogares, además de sistemas de tratamiento de agua y fuentes limpias.
La planta de Sonric's ha sido reconocida por su excelencia con premios estatales y distinciones de la Fundación PepsiCo, reflejo de su impacto social y su compromiso con la sostenibilidad.