OPINIÓN

La 4T se ha adueñado del discurso: todo lo que no se inserta en sus márgenes se considera contrario al "pueblo"

Hegemonía

Jorge Volpi EN MURAL

3 MIN 30 SEG

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A lo largo de la mayor parte del siglo XX, un solo partido controló el Estado mexicano. Los tres poderes seguían fielmente sus dictados y en la práctica ninguna institución pública le era ajena. Se permitía la existencia de la oposición, pero por mucho tiempo su papel fue simbólico: el régimen había construido un discurso que lo identificaba con la nación y con el "pueblo", de modo que cualquiera que se saliese de sus parámetros era fácilmente descalificable: sus intereses eran por fuerza espurios, contrarios a las mayorías. Para acentuar la idea de pluralidad, el sistema contaba asimismo con pequeños partidos satélite, en ocasiones más vehementes y radicales, siempre dóciles: otro hábil artificio para acentuar la ficción democrática.